" Antes creía en que todas las cosas eran revertibles o se podían arreglar, antes me era imposible creer que las cosas se desmoronasen sin que yo pudiese hacer algo. En todo sentido lo digo, tanto cosas triviales, errores técnicos y relaciones personales. Al final siempre había una solución y las cosas eran abarcables: ahora no e irrisoriamente fueron las más importantes.
No me puedo quejar, viví demasiado energéticamente positiva frente a las adversidades como si fuera un juego en que podía deshacer y hacer cuando quisiese: así funcionó mi vida cuando no me tomaba nada realmente en serio, cuando no me tomaba la molestia de tomar conciencia de cuán importantes eran ciertas cosas para mí... y eso tiene una fundamentación tan fuerte de la cuál no voy a hablar.
Con el tiempo gané nada más que consciencia, el peor de los males: la revelación. Y así me di cuenta de cuanto quería ciertas cosas, de cuánto me molestaban unas cuantas y de cuánto quería y por lo tanto, necesitaba a ciertas personas.
Pero uno no saca nada con darse cuenta de eso, creo que perfectamente y sarcásticamente las relaciones son como las plantas: si no las cuidas se mueren... si tienes suerte puedes rescatar una patita y hacer otra de la misma o si te gustaba tanto el modelo comprarte una igual en la feria.
Fui tan miserablemente descuidada. Fui temeraria, fui adversa, fui impulsiva, me arriesgué, analicé todo mil veces, le di mil vueltas al asunto y aún así todo murió, las cosas se me arrancaron de las manos y ahora me siento... o más bien, veo que no todo se puede/depende de mi. No puedo arreglar las cosas por más que me importen, porque sé que por el otro lado son totalmente distintas, sé que por el otro lado una parte sencillamente no puede cruzar una línea que trazaron. No me siento con el derecho de exigir, de luchar ni de sacar de la comodidad a nadie: porque llegué al peor lugar que podía haber llegado, a la incomodidad. Me siento incómoda, me siento molesta, me siento un estorbo. Perdí la confianza, perdí ese atisbo de esperanza como cuando miras a alguien a los ojos y sabes que le interesas... ya no veo esa chispa. Creo que es mejor dejar las cosas así (increíble para mí, la reina de la insistencia)
Aunque duela, aunque mienta y me diga a mi misma: me importa una mierda. Porque no es así, porque nunca me importó más, pero es por esa razón que me desmoroné y dejé de intentar, es por eso que me censuré, es por eso que soy capaz de "dejar ir". Sé que cruzamos algo, siento que nos fuimos a las lejanías no permitidas por Simba, sé que la cagamos y que nosotros mismos lo provocamos y lo seguimos haciendo, pero no soy capaz de intentar nada ni de decepcionarte nuevamente. Ni siquiera tengo el derecho a pedir un espacio, no puedo hacerte creer en algo, no es correcto ofrecerte nada ni entrar en el campo de como ves la vida y qué soy para ti. No me siento ni siquiera con la altura humana para estar en tu vida de nuevo, así de simple. No es mi autoestima ni nada, simplemente aún no sé porque te decepcioné y es tan frustrante no saberlo con exactitud siendo que supuestamente te conocía mucho mejor que el enano que vivía atrás.
Tristemente siento que el juego se terminó y al final me siento perdedora.
Lo veo, como pasa, en este instante y no puedo hacer nada.
Demasiada nostalgia, demasiado espacio allí para una joven de 21. "
No era para Ge, pero él es de esas personas que sacan buenas palabras. Los primeros párrafos corresponden a una de esas tantas conversaciones que hemos tenido, luego se transformó en algo para alguien que ya no recuerdo si se lo hice saber.
Extraño al G, ojalá nunca hubiésemos cruzado la línea. Extraño eso que nos unía: la mera reflexión.
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