domingo, 13 de abril de 2014

ola ke aseee

La dicha. Sobrepasada por la densa inmensidad del entendimiento, el cual intentamos verbalizar: sobrecogiéndonos.
Me han cogido el corazón, lo han traslapado a 3 centímetros sobre mi hombro y me sobrecogo, me sobrecogo, me sobrecogo.
La infinidad infinita impalpable, aún, ante mis ojos. Un sabor del cual me he visto presa antes, en otros parajes, en otros estados, en mis otras dimensiones, a 6 centímetros sobre mis pies.
Feliz por haberme materializado
Gracias. Por estar. Por existir, por respirar, por permitirme ser.

Sucederá, sucederás. Lo sé.

***

Todo esto otro no fue más que un lapsus de felicidad infinita por vivir... Ese tipo de cosas que necesitas escribir, aunque estés en el metro en hora punta.

No sé por qué me siento tan dichosa de sentir que vivo. ¿Es normal? ¿Le pasará a mucha gente esto de sentirse feliz de existir, de poder sentir la humanidad, la naturaleza, la corrosión del mundo a flor de piel? ¿Es normal sentir que una ansia te llena el corazón al imaginarte la brisa matutina de alguna ciudad con puerto o el aliento de un arból en un humedal? WTF.
A veces me sorprendo en demasía cuando mi humanidad expresa tan físicamente su dicha por poder disfrutar del tiempo. A veces siento que soy tan simple, que agitar una gota misera de rocío mientras camino basta para alegrarme el día. Y basta. Porque me emociona el mundo. 
Me emociona la gente con sus penas y alegrías. Me emociona saber que existe lo injusto en alguna parte esperando justicia. Me emociona la naturaleza. Me emociona el silencio. Me emociona sentir el despertar de la ciudad. Me emocionan las sonrisas. Me emociona dar un abrazo a quien lo necesite. Me emociona desenmascarar a los que no son sinceros con ellos mismos. Me emociona adivinar el sabor de una naranja. Me emocionan mis gatos y sus modos domésticamente salvajes. Me emociona una buena taza de café. Me emociona la emoción de otros. Lo nuevo, lo conocido, lo que da giros inesperados. CTM! El mundo es tan lindo y feo que está sediento de aniquilar dualidades.


Sonriamos mientras podamos, lloremos cuando sea necesario, bailemos si tenemos ganas, descubramos nuestros límites, pongámonos a prueba, siempre demos lo mejor de nosotros mismos, cantemos en la calle y no tomemos nescafé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario